De vuelta a la rutina,
nos vestimos sin hablarnos.
La prisa puede más que la pasión.
Me pesa cada día,
los recuerdos y los ratos,
como dardos clavan este corazón.
Y la melancolía
me ataca por la espalda sin piedad.
Y de pronto me pongo a pensar…
Y Si nos quedara poco tiempo,
si mañana acaban nuestros días.
Y Si no te he dicho suficiente,
que te adoro con la vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario