- Eres imposible -comentó y soltó una carcajada breve, seca y frustrada.
¿De qué manera te puedo explicar esto para que me creas? No estás dormido ni muerto.
Estoy aquí y te quiero. Siempre te he querido y siempre te querré. Cada segundo de los que estuve lejos estuve pensando en tí, viendo tu rostro en mi mente. Cuando te dije que no te quería... ésa fue la más negra de las blasfemias.
¿De qué manera te puedo explicar esto para que me creas? No estás dormido ni muerto.
Estoy aquí y te quiero. Siempre te he querido y siempre te querré. Cada segundo de los que estuve lejos estuve pensando en tí, viendo tu rostro en mi mente. Cuando te dije que no te quería... ésa fue la más negra de las blasfemias.

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